William Morris, Reino Unido (1834-1896)

William Morris fotografiado por Frederick Hollyer en 1887.
William Morris fotografiado
por Frederick Hollyer en 1887.
Nació en Walthamstow, Inglaterra, el 24 de marzo de 1834. Su nacionalidad es de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y británica. Su lengua materna fue el inglés, y durante toda su vida fue ateísta.

Morris perteneció a una familia acomodada, siendo hijo de un comerciante que se había enriquecido en la industria mecánica apenas introducida en la Inglaterra victoriana, y combatida siempre por el mismo Morris, que la consideraba causa de las inhumanas condiciones de vida de los obreros.

Jane Burden, con dieciocho (18)
años de edad. Esbozo de Morris,
mientras estaba comprometida con él.
En 1848 inició su educación en el Marlborough College y la completó en el Exeter College de la Universidad de Oxford, donde estudió arquitectura, arte y religión. En esta época conoció al crítico John Ruskin, que tendría sobre él una influencia duradera, y a artistas como Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones, Ford Madox Brown y Philip Webb.

Jane Morris pintada por
Dante Gabriel Rossetti

como Proserpina (1874).
También fue en estos años cuando conoció a Jane Burden, una joven de clase obrera cuyo cabello cobrizo y piel pálida eran considerados por Morris y sus amigos como la máxima expresión de la belleza femenina, por lo que la eligieron como modelo para numerosas obras.

En 1854 comenzó a escribir poesías. Al culminar sus estudios, comenzó a trabajar en 1856 en la firma de arquitectura de G.E. Street. En los años siguientes (1857-1862) se convirtió en pintor profesional. 
La bella Isolda (1858),
mas conocida -incorrectamente-
como La reina Ginebra,

es la única pintura al óleo

conservada de William Morris

(Tate Gallery).

La modelo es Jane Burden.

Tras su comienzo en la poesía unos años antes, es en el año 1858 cuando publicó una colección de ellas, La defensa de la Reina Ginebra y otros poemas. Éste fue por cierto también el tema del único cuadro de su obra pictórica, La reina Ginebra, que responde a la perfección a los ideales del grupo prerrafaelista.

En el prólogo, titulado "Los Vagabundos", canta a "ciertos nobles marineros noruegos" que van rumbo a Occidente buscando el paraíso terrestre y, llegados a una ignota tierra, viven allá en medio de una gente extraña, y allá mueren.
Por ellos y por sus huéspedes se suponen cantados los veinticuatro (24) poemitas, puestos alternativamente en boca de uno de los ancianos de la ciudad y de uno de los navegantes.

Son poemas de naturaleza novelesca, inspirados en leyendas clásicas y góticas: Atalanta, El hombre nacido para ser rey, La suerte del rey Acrisio, La historia de Cupido y Psique, El amor de Alcestes, Mirando al halcó, Los amantes de Gudrun (el más notable), etc. Los poemas están escritos en la llamada rima real, esto es, en estancias de siete (7) versos, que Morris imitó de Chaucer.
La casa roja (Red House)
es una propiedad que fue construida
por Philip Webb en 1859 en Inglaterra,
por encargo de William Morris.

Morris y Burden se casaron en 1859, y con Webb construyó la Red House, que fue su regalo de boda para Jane Burden.

Con su experiencia en arte y arquitectura fundó, en 1861 la empresa de decoración Morris, Marshall, Faulkner & Co., junto con Dante Gabriel Rossetti, Burne-Jones, Madox Brown y Philip Webb, una empresa de arquitectura y diseño industrial que él personalmente financiaba, la cual se dedicó a la producción de vidrieras, tapices, alfombras y artículos de artesanía en general, diseñados por los propios artistas y confeccionados manualmente.

Mediante esta empresa, Morris creó un renacimiento cultural en la Inglaterra victoriana que se basaba en las artes y los oficios de la época medieval como paradigma de la primacía del ser humano sobre la máquina y a la vez de un trabajo hecho atendiendo a las más altas cotas de expresión artística. Este movimiento atrajo a gente de todo el mundo.

William Morris, Textiles.
Con su experiencia en la poesía, volvió a ella en 1867, donde publicó La vida y muerte de Jasón, epopeya que narra las peripecias de los argonautas. El Paraíso terrestre (1868), considerada por Jorge Luis Borges la obra mayor de Morris, consta de una serie de poemas narrativos basados en fuentes clásicas y medievales.

En 1875 la compañía fundada anteriormente por Morris pasa a llamarse Morris and Co., con Morris como único propietario. Al mismo tiempo, en ese mismo año logró llevar a término la larga y ardua empresa de traducir en versos ingleses la Eneida de Virgilio.

Luego, en 1876, continuó con un largo poema épico: La historia de Sigurd el volsungo y la caída de los Nibelungos. Continuaba, además, su trabajo de decorador, seguía construyendo vidrieras, muebles, tapices, y realizaba una apasionada vida de agitador: escritos, conferencias, mítines y manifiestos que sucedían sin interrupción.

Durante gran parte de su vida, Morris se preocupó intensamente en preservar las artes y oficios medievales abominando de las modernas formas de producción en masa.

Estuvo estrechamente vinculado a la Hermandad Prerrafaelita, movimiento que rechazaba la producción industrial en las artes decorativas y la arquitectura, y propugnaba un retorno a la artesanía medieval, considerando que los artesanos merecían el rango de artistas.

El grupo de los "prerrafaelistas", que le habían precedido en el mismo combate, colaboró después con él en el laboratorio de arte aplicada y adorno llamado "Arts and Crafts", lo mismo que en el movimiento que lo continuó; William Morris había derrochado en esta obra su propio dinero, pero la empresa, idealista y prácticamente paradójica, fracasó.

Su nombre, sin embargo, se había hecho famoso. Fue entonces cuando Morris bajó a la calle, dedicándose a la lucha social, mientras, por otra parte, brillaba por sus trabajos literarios.

Las libres asociaciones corporativas de los trabajadores, y no las catedrales, fueron el motivo fundamental de su elección de la época gótica como período ejemplarmente humano y del que era preciso recuperar el sistema de producción artesana: "…Un arte hecho por el pueblo y para el pueblo constituye la felicidad de quien lo crea y de quien usa de él…"

Recalcaba con ello su aversión al maquinismo de la Revolución Industrial. Su ideario estético y social proponía acabar con la distinción entre "el gran arte" y "las artes menores", revitalizar el trabajo manual y promover y realizar un arte para toda la sociedad y no sólo para las élites.

Frente al trabajador industrial, que no tenía ningún contacto personal con sus materiales, el artesano medieval sentía, según Morris, el trabajo como alegría y como belleza. Por todo ello fue calificado de utopista y visionario.

Morris junto con su

movimiento socialista de la época.

Morris se consideraba marxista e influenciado por el anarquismo, en la década de 1880 Morris se convirtió en un activista socialista revolucionario comprometido. En 1883 se incorporó a la Federación Socialdemócrata (FS), el partido obrero de Inglaterra.

Posteriormente, en 1884, se escindió junto con una parte de él y organizaron la Liga Socialista, donde militaban socialistas no marxistas (jacobinos, cristianos y anarquistas).

En 1885 fundó la Liga Socialista y dirigió un diario de la misma, The Commonweal; pero, poco a poco, se convenció de que su buena fe era incompatible con la vida política.
Abandonó entonces la Liga, apoyándola, sin embargo, románticamente hasta su muerte.

De estos años son sus trabajos dos novelas de tema social: (una de ellas utópica, Noticias de ninguna parte) y los Chants for Socialists, que son una historia del socialismo.

Pero su actividad fue absorbida más tarde por la Kelmscott Press, un taller para la impresión y encuadernación de libros a mano que había fundado en el año 1890, y que constituyó una de sus realizaciones más logradas e importantes. Amó ese trabajo más que cualquier otro, y lo atendió, ya pobre, hasta su vejez; todavía en su lecho de muerte le llevaban pruebas de imprenta para corregir.

Fue también en este año de 1890, cuando rompió nuevamente con la organización de la Liga Socialista. William Morris fundó en 1891 Kelmscott Press donde produjo trabajos originales (The Story of Sigurd the Volsung, The fall of the Nibelungs, etc), así como reimpresiones de los clásicos, siendo su obra más conocida la edición de los Cuentos de Canterbury, de Chaucer, ilustrada por Burne-Jones e impresa en Kelmscott Press en 1896.

Morris estudió al detalle el arte del período medieval y por ello no es sorprendente que sus famosas iniciales y bordes de los libros que editaba se basaran en los trabajos de Peter Löslein y Bernhard Maler que trabajaron para el impresor y diseñador de tipos de Augsburgo Erhard Ratdolt (1474-1484).

William Morris tuvo, sin lugar a dudas, una gran influencia histórica en las artes visuales y en el diseño industrial del siglo XIX. El movimiento de artes y oficios pretendía volver a la manufactura artesanal contrastada con la producción industrial de la época y así hacer llegar la cultura a las áreas menos pudientes de la sociedad.

Se le reprochó que los productos, por su complejidad en la fabricación y calidad solamente podían ser adquiridos fundamentalmente por las clases altas si bien sus trabajadores tenían un control y una participación 'digna y humana' en la producción.

Su crítica a la producción industrial no se debía tanto a la capacidad de fabricar muchos objetos sino a la condición que adquiría el trabajador de 'mera herramienta' ya que desaparecía la parte creativa, artesana y 'humana'.

Morris, consideraba que el trabajador se transformaba en una máquina y este aspecto era para él la esencia de la crítica socialista y también romántica del proceso de trabajo capitalista. Su novela utópica Noticias de ninguna parte alcanzó gran popularidad, en ella narra el paso del capitalismo al socialismo.

Muchos críticos opinan que con Noticias de ninguna parte (1890) trascendió la narrativa de su tiempo, desarrollando su inclinación futurista y política y su imaginación redentora a través de una utopía rural; en cualquier caso, William Morris legó en esa novela la visión del futuro que hubiera deseado para la humanidad.

En la obra, después de una animada discusión sostenida en el círculo sobre el porvenir de la sociedad, el autor se duerme y despierta en la sociedad del año 2000; en tal época futura, el progreso de la civilización está concebido como una vuelta a la sencillez casi primordial de la vida; las máquinas y la velocidad espasmódica han sido abolidas y olvidadas en la serena paz de la vida campestre.

El urbanismo ha sido combatido, y se han demolido los barrios miserables. La nivelación social es absoluta, pues todos trabajan por el solo gusto de crear lo que es necesario y todos disfrutan de la abundancia.

Un joven, Dick, se ofrece como guía al autor, extrañamente vestido, y le lleva a un comercio donde unos niños le dan una túnica y una capa de alegres colores. Él se encuentra con dificultades para pagar, pero nadie demuestra comprender sus gestos, pues ya no existe la moneda.

A Dick se le ocurre entonces conducir al forastero al lado de un pariente suyo muy anciano, Hammond, que quizá pueda explicarse mejor que él. En el diálogo que sigue, se pasa revista a los principales problemas sociales y políticos. Morris expone, a través de las respuestas del viejo, sus soluciones utópicas y al mismo tiempo los defectos y males del siglo XIX.

Admitido el principio de que la recompensa del trabajo es la vida, la alegría de crear, y que la necesidad de trabajar es natural como el instinto de procreación, Hammond exalta la artesanía, en la que se afirma la individualidad artística, y recuerda con horror haber oído hablar a sus mayores de la existencia de inmensas fábricas donde la contribución humana era puramente mecánica.

Después de la visita a Hammond, el joven Dick y su novia Clara llevan a Morris junto con algunos amigos suyos a las faenas y fiestas de la trilla. El viaje se hace en barca por el Támesis, donde encuentra intactos los antiguos nombres de los pequeños pueblos bien conocidos por él.

Cada noche duermen en una de las aldeas a orillas del río y en todas partes son recibidos como antiguos amigos. En una de estas etapas, Morris se enamora de una muchacha, Ellen, que se siente atraída por el forastero, venido, según cree ella, de lejanas y misteriosas tierras.

Marchan los cuatro (4) felices; pero llegados a su destino cerca de Hammersmith, cuando Morris se dirige a la cena, de repente advierte que ve sin ser visto y lee en las facciones de la hermosa Ellen la tristeza por su desaparición; una nube oscura le envuelve y, al volver a la luz, se encuentra en su estancia de Hammersmith, precisamente donde se habían dirigido para la trilla.

El autor se siente triste y solo, pero el recuerdo de la visión es tan neto y vivo, que piensa que debe darla a conocer para tratar de instaurar lentamente la nueva era de la nivelación, de la felicidad tranquila y serena.

El presupuesto básico de dicha concepción utópica es la firme confianza, alimentada por Morris y por los principales escritores ingleses de utopías (Kendall, Huxley), en la bondad innata del hombre.

Esto es para los utopistas un lugar común; Morris se diferencia de los demás por el arte con que hace casi convincente la realización de su utopía, reconociendo la necesidad de un largo período de transición para alcanzar dicha era de feliz ingenuidad, cuyos caracteres son delineados con magistral ligereza de toque.

En términos generales, se puede deducir que, William Morris fue un arquitecto inglés muy influyente dentro del mundo artístico, además de ser también el fundador del movimiento Arts and Crafts que rechazaba totalmente la producción industrial en las artes decorativas y la arquitectura.

Fue uno de los principales promotores de la reactivación del arte textil tradicional manteniendo, recuperando y mejorando los métodos de producción artesanales frente a la producción en cadena e industrial.

Cabe destacar que Morris además de ser arquitecto, era un artista multidisciplinar, y a lo largo de su vida diseñó muebles, fue maestro textil, diseñador, impresor, traductor, pintor, poeta, escritor, novelista, y activista político socialista. Es conocido por diseñar la Red House, Reino Unido, 1859.

Se reconoce a Morris por ser un gran defensor de la conservación del patrimonio arquitectónico religioso y civil. Sus aportaciones literarias contribuyeron a extender el género moderno de la fantasía. Desempeñó un importante y muy activo papel en la propaganda y difusión, mediante escritos, mítines y conferencias, del incipiente movimiento socialista británico. Y apostaba por el retorno a la artesanía al igual que en la Edad Media, donde el diseñador tenía el estatus de artista.

Finalmente, William Morris fallece el 03 de octubre de 1896, a los sesenta y dos (62) años de edad. 



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